VOLMAE INTERVENCION SOCIAL

viernes, 24 de febrero de 2012

LEY DE LA MEMORIA HISTÓRICA... DE LA ADOPCIÓN DE MENORES.


Quizá sea un título poco acertado, no lo sé, pero la idea que me ha surgido cuando he visto en TV y en algunos medios digitales la reciente noticia sobre los fracasos de la adopción en Cataluña: Más de 70 niños adoptados son abandonados por familias catalanas en la última década, se puede leer en La Vanguardia, ABC, Europapress, etc. Pone los pelos de punta, pero todavía hay quien dice que no son tantos, que hay que entender a las familias, etc. ¿La culpa fue de los niños y los padres son las víctimas? "Manolete, si no sabes torear, pa que te metes".

¿Necesitaremos también una Ley que obligue a sacar a la luz las cifras negras de la adopción? Cataluña no es una excepción, pero sí es de las pocas comunidades que han ofrecido abiertamente cifras de fracaso. Incluso me enorgullece que, en cuestiones tan duras, sean capaces de reconocer la propia culpa de los “suaves” procedimientos de valoración de la idoneidad (donde el objetivo principal era que las familias no se sintieran ofendidas o tratadas duramente).

El riesgo de abandono de un menor adoptado es 5 veces superior al riesgo de abandono de un hijo biológico. Empecemos por ahí. ¿Y porqué es así? Pues porque el origen del proceso de adopción ha sido en muchas ocasiones defectuoso (ver otra entrada sobre el tema en este blog) y las Administraciones, en lugar de ser sensibles a ello y apostar por la formación-reflexión de las familias, por la prevención de los fracasos, etc. han actuado por presiones sociales, muy fuertes hasta hace pocos años, y por idealizaciones del proceso. La adopción fue un éxito durante años, con cifras de abandono muy bajas, y a ello se acogían las Asociaciones, críticas con los procesos de valoración del CI (incluso se creó alguna Asociación de No Idóneos que se encubrían en una lucha por la adopción más clara). Yo, que he valorado cientos de familias, he peleado mucho con asociaciones y familias porque todo estaba mal y todo el mundo era idóneo, que no había que buscar padres especiales. Pero bueno, volviendo al tema, ¿porqué eran tan bajas y ahora surge este problema? Pues que mientras que el grueso de los niños y niñas adoptados tuvieron menos de 12-14 años no habían problemas evidentes, pero a partir de esa edad es cuando los déficits de la adaptación de la familia, que podían verse antes por ojos expertos en el tema, se hacen evidentes y producen la ruptura.

Es duro, pero ya en el año 2004, en una charla que tuve con Ana Berástegui, una de las mayores expertas en adopción que hay en España actualmente, llegamos una conclusión clara: la que nos espera. Y aquí lo tenemos.

Psicólogo
Colegiado nº CM-622

miércoles, 8 de febrero de 2012

Residencias de Mayores


Con frecuencia oigo expresiones del tipo “no tenían más remedio que meterlo a una residencia...” “está en la residencia, ¿qué quieres?...” y da la impresión de que las actuales residencias continúan siendo esos primeros asilos para la tercera edad, en los que a los mayores se les daba una cama y comida de cualquier manera. Otras veces también tengo la impresión de que la gente piensa que las residencias están para aprovecharse de la “falta de recusos intelectuales” de los/as ancianos/as y beneficiarse del mucho o poco capital que tengan. Insisto, todo esto son impresiones que tengo de comentarios que oigo, porque si me baso en mi experiencia digo con total rotundidad y seguridad que no es así.

Por supuesto que puede existir alguna residencia de mayores a la que sería bueno que le hicieran más de una inspección, o alguna que solo se ocupen de dar cama, pero quiero resaltar aquí que la mayoría son otro tipo de residencias de mayores, otro tipo que apuesta por la mejora de la calidad de vida de sus residentes, por el bienestar y beneficio de éstos.

Desde hace años me ocupo del Servicio de Atención Psicológica en la Residencia de Mayores Virgen de la Blanca de Toledo, cuando vi las instalaciones y el funcionamiento del centro comprendí rápidamente lo que mi antigua compañera María Dominguez, mi antecesora de este servicio, quería decir con “es un hotel para mayores”, expresión que también usan muchos de los residentes actuales y una servidora.

Allí cada residente tiene su propia habitación, o habitación doble, o suite, para los matrimonios, hermanos/as, o si se quiere también para uno solo, por supuesto cada uno con su baño individual y personal. Las individuales más pequeñas son tan amplias que puedes arreglarte una especie de dormitorio-salita, con todo el inmobiliario correspondiente (cama, mesa camilla, cómoda, armario, televisión...), de las dobles o suite ya ni os hablo, porque son miniapartamentos.

Los y las residentes de lo único que se tienen que preocupar es de disfrutar. Tienen servicio de limpieza para las habitaciones, también lavandería, comedor (o si lo prefieren también les llevan la comida a su mini-casa), hay peluquería, gimnasio, cafetería, biblioteca, capilla donde se celebra misa todos los días. Diariamente hay una médica, varias enfermeras, farmacia, fisioterapeuta, terapeuta-ocupacional, trabajadora-social. Tienen taller de memoria y estimulación cognitiva, pintura, cine, informática, gimnasia, prensa, y seguro segurísimo se me escapan algunas cosas. Todo ello, sin contar con las actividades periódicas que se realizan, como viajes mensuales a Madrid, viajes a lugares de interés, visitas a teatros, piscina en verano, celebraciones de festividades (Navidad, Año Nuevo, Carnaval,...) y actividades puntuales como las que hago yo Risoterapia, Relajación, Terapia de grupo para familiares de personas dependientes...

¿Os podéis hacer una idea de esto? Es increible! Y no es solo que las instalaciones y funcionamiento sea abundante, sino que también todos los profesionales, desde las técnicos de limpieza hasta la dirección, están volcados en realizar un trabajo perfecto y dirigido al mayor. Y creo que si esto es así es porque se parte desde el respecto, la admiración y la compresión hacia los mayores, aquellas personas que ocupan el lugar que algún día ocuparemos nosotros.

Desde la residencia se pretende facilitar la mayor variedad de recursos necesarios con el fin de que el residente sea lo más independiente posible, aspecto de gran relevancia para la satisfacción personal de alguien que se encuentra en la última etapa de su vida. La cuarta edad, como ya se le empieza a llamar, es una etapa difícil, es el final de un largo camino en algunas ocasiones lleno de dolores físicos y psicológicos, donde el sentimiento de soledad parece ir cogido de la mano con las arrugas, caracterizado por años de pérdidas (pérdida de funciones motoras y cognitivas, pérdida de trabajo y responsabilidades, pérdidas familiares,...), por lo que cualquier trabajo es poco para que los mayores perciban sus ganancias (ganar amigos/as, aprender cosas nuevas, viajar, tomar las cosas con calma y sin prisa,...) y tengan como fin último DISFRUTAR DE CADA DÍA INTENSAMENTE.


Mª Ángeles Moya
PSICÓLOGA
Colegiada nº CM-01188


viernes, 27 de enero de 2012

El calendario del famoseo y la discapacidad

Todos los años, por estas fechas de solidaridad, unión, regalos y celebraciones familiares, aparecen famosos y famosas fotografiándose con personas con discapacidad, sobre todo con menores. Yo me pregunto: ¿por qué solo durante estas fechas nos acordamos de este colectivo tan necesitado de atenciones?

Durante mi trayectoria profesional como psicóloga clínica, he trabajado la mayor parte de la misma con personas con discapacidad y me he sentido muy orgullosa de cómo, con sus capacidades limitadas y las ayudas técnicas que les proporcionamos, son capaces de tener una vida "normalizada" en la cual realizan trabajos remunerados y se forman como cualquiera otra persona. NO son personas "MENOS CAPACITADAS, NI MINUSVÁLIDAS" son personas con unas capacidades reducidas que gracias a determinados apoyos pueden conseguir lo que tú y lo que yo, que nos consideramos, "PERSONAS NORMALES"

Pongamos todos y todas un poco de nuestra parte y empecemos a normalizar e individualizar a dicha población, de la que ninguna o ninguno estamos exentos de formar parte. Pueden aportarnos muchas experiencias satisfactorias, muchas alegrías y sobre todo mucho aprendizaje en la superación de día a día.

Un beso, un abrazo o una caricia puede ser mas importante para ellas y ellos que cualquier regalo material. De hecho, en las intervenciones en modificación de conducta, los "premios" no son siempre juguetes, ni dinero, ni viajes, ni chucherías... son reconocimientos sociales, formas de comunicación alternativa y en resumen, mejor calidad de vida. Además de valorar los logros de todos estos chicos y chicas con discapacidad, acordémosnos también de todos esos y esas profesionales, auxiliares, cocineros y cocineras, terapeutas ocupacionales, técnicos de intervención social, psicólogas y psicólogos, etc, que desde la clandestinidad, dedican parte de su vida y ofrecen sus conocimientos a estos seres maravillosos, que no solo forman parte de los calendarios de los famosos y famosas, sino que deben tener un lugar en la sociedad donde poder desarrollar todos esos logros que en su día a día y con esfuerzo consiguen.

Hagámosles una visita de vez en cuando, llevemos a nuestros hijos e hijas para que pasen una tarde con ellas y ellos, jugando, descubriremos un mundo lleno de habilidades y aprendizajes que nunca imaginaríamos.

Todo mi respeto y admiración hacia estas personas.

Os dejo un video de la Campaña 2011 de la Fundación ONCE denominada "Sorprenderte es sólo el principio"






Psicóloga
Colegiada nº CM-01642

viernes, 11 de noviembre de 2011

Yo no hago talleres de memoria.

Estos días estoy llevando a cabo un taller, como dicen, “de memoria”. No es que yo me lo sepa de memoria, se trata de un taller de estimulación cognitiva para personas mayores (o mejor ¡que pronto lo van a ser!). Cuando lo cuento... hay gente que me se queda con la sensación de que voy a entretenerlos. Pero no.

Tenemos la suerte de que la esperanza de vida en nuestro país sea alta. Cada vez las personas viven más tiempo y cada vez tenemos más personas mayores. A lo largo del ciclo vital, las funciones cognitivas experimentan una serie de cambios que en ocasiones pueden llevar a perdida de memoria u otros déficits cognitivos que pueden interferir en las actividades diarias. Este riesgo además de por el aumento de edad, se incrementa cuando las condiciones ambientales son poco estimulantes. Cosa que les ocurre a muchas personas mayores, ligado a un descenso en sus expectativas de vida.

Por esto es necesario realizar este tipo de intervenciones que aseguren una adecuada adaptación de las personas mayores a los cambios ambientales, procurándoles mecanismos para que adquieran estrategias compensatorias y le ayuden a mantener su competencia social.

Pero no se trata solo de memoria (no me gusta cuando me dicen ¿vas al taller de memoria?). Se trata de todas las funciones cognitivas, de todas aquellas actividades mentales que llevamos a cabo y que nos permiten relacionarnos con el ambiente. Se trata de trabajar la orientación y la atención, básico para poder ejercitar otras funciones cognitivas. En necesario trabajar la conducta adaptativa, el autocuidado -las que se le atribuyen al lóbulo frontal- . Hay que cuidar el lenguaje, tanto el habla, habla espontánea, expresión escrita y lectura comprensiva. Por supuesto, el cálculo, capacidad de leer, escribir, y comprender números y realizar cálculos con ellos. Y aunque parezca que estos talleres son muy pasivos, también hay que atender a las praxias, o capacidad de realizar ciertos movimientos. Y por supuesto, la memoria.

La implantación de estos programas de entrenamiento cognitivo tienen efectos muy beneficiosos en las personas que participan. No se trata en ningún caso de entretenerlos. Se trata de generar un punto de vista positivo y activo, de establecer una rutina, una disciplina, estar pendientes de que he quedado con Ángel un día y a una hora, llevarle las tareas, prestar atención y revisar el esfuerzo. Para muchos y muchas (las más), desplazarse, poder estar en un grupo con otras personas y comunicarse. Todo esto también es entrenamiento cognitivo.

Se equivocan. Yo no hago talleres de memoria.

ÁNGEL GABRIEL LÓPEZ

Psicólogo
Colegiado nº CM00672